Durante varios meses, Cristian Miguel Salinas escuchó las historias de su esposa después de cada entrenamiento. Sofía Ruiz volvía a casa, contaba lo que había hecho, hablaba de las carreras, de sus compañeros y de las sensaciones que le dejaba correr. Él la escuchaba, pero cada vez que ella lo invitaba a probar encontraba una excusa. “Ella volvía de entrenarse con otra energía, estaba contenta y me contaba todo. Me insistía para que fuera y yo siempre encontraba algún motivo para no hacerlo”, recordó Cristian. La insistencia terminó dando resultado en enero de 2026, cuando finalmente salió a correr con ella. “Ese día sentí algo diferente. Me gustó y decidí seguir”, explicó. Sofía, que había insistido porque veía condiciones en él, todavía recuerda aquel momento con una sonrisa. “Para mí él es muy crack, solo le faltaba creer un poquito más en él”, señaló.
La historia de la pareja había comenzado mucho antes de que aparecieran las zapatillas. Se conocieron en 2018 durante un viaje con amigos en común y en 2019 se casaron. Sofía siempre había sido una persona activa, de las que necesitan mantenerse en movimiento, pero en 2025 encontró en el running algo diferente cuando se incorporó a un grupo de entreno. “Nunca me quedo quieta, siempre necesito hacer algo, pero correr me dio otra cosa. Me ayudó a despejar la cabeza, a plantearme desafíos y también a compartir con otras personas”, explicó. De a poco, las carreras y los entrenamientos comenzaron a ocupar un espacio importante en su rutina y Cristian empezó a notar que aquello tenía un efecto concreto en ella.
Cuando finalmente se animó a acompañarla, descubrió que también podía ser un espacio para él. Los entrenamientos compartidos fueron creciendo y el running pasó a convertirse en una actividad que les permitía pasar tiempo juntos, aunque no necesariamente corrieran al mismo ritmo. “Para nosotros significa compartir tiempo de calidad, tener objetivos, tratar de mejorar y también enfrentarnos a desafíos físicos y mentales”, expresó Cristian. Sofía agregó que uno de los aprendizajes más importantes fue entender que acompañar no significa hacer todo exactamente de la misma manera. “No siempre tenemos el mismo ritmo ni las mismas capacidades, pero podemos alentarnos y respetar el proceso del otro”, señaló.
Para Sofía, correr también fue una herramienta en momentos personales difíciles. Salir a entrenar le permitió despejar la cabeza, ordenar pensamientos y bajar el nivel de ansiedad. “Hay momentos en los que simplemente hay que seguir, confiar y dejar que Dios y el tiempo acomoden las cosas”, expresó. En ese proceso, tener a Cristian cerca también adquirió otro significado. “No se trata solamente de salir a correr juntos, sino de acompañarnos también cuando las cosas no están tan bien”, agregó.
De acompañarla a encontrar su propio desafío
Cristian tuvo que atravesar sus propios miedos cuando comenzó a competir. Su primera carrera fue en Salta, adonde había ido inicialmente para acompañar a Sofía. En un momento perdió de vista a su esposa y tuvo que continuar solo. “Fue una mezcla de miedo y disfrute porque ya no estaba ella al lado, pero también me sirvió para darme cuenta de que podía hacerlo”, recordó. Después llegó otra experiencia en Yerba Buena, con frío y lluvia, que volvió a sacarlo de su zona de comodidad. Para Sofía, justamente, eso era parte de lo que buscaba cuando insistía para que él empezara. “Necesitaba que entendiera que no todo puede ser trabajo, rutina y obligaciones. También necesitamos darnos un espacio para disfrutar, hacer algo que nos gusta, compartir y sentirnos bien”, sostuvo.
Ahora los dos tienen por delante los 21K LA GACETA, una distancia que representa un desafío importante y que les permitirá volver a compartir una carrera desde sus propios objetivos. “Queremos hacer la media maratón y mejorar nuestros tiempos”, explicó Sofía. El objetivo no pasa solamente por competir contra otros corredores, sino por medir cuánto pudieron crecer desde que empezaron.
Cuando llegue la largada, probablemente cada uno tome su propio ritmo. Quizás durante algunos kilómetros estén cerca y en otros se separen. Pero la experiencia ya no será individual. Sofía fue quien primero encontró en el running un lugar para despejarse y desafiarse; Cristian necesitó un poco más de tiempo para animarse, pero terminó descubriendo que también podía encontrar allí un espacio propio. “Ahora tenemos algo más para compartir”, resumió él.